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  • Serena Muerte

    Ella que nos dejó...
    Quizo volar... tocó el piso con dolor...
    Nunca más la volvimos a ver...
    Pero ella siempre esta en mi...

    Para ti Serena... Nuestras caras bailan juntas en un mundo detrás del sol donde solo hay obscuridad y dolor toma mi mano y llevamé contigo amor mío...

    Ella y la muerte bailan sobre mi cabeza...
    Me llaman...

  • ...

    Cantos de Maldoror,
    Canto I, Estrofa VI
    Conde de Lautreamont

    Hay que dejarse crecer las uñas durante quince días. Entonces, qué grato resulta arrebatar brutalmente de su lecho a un niño que aún no tiene vello sobre el labio superior y, con los ojos muy abiertos, hacer como si se le pasara suavemente la mano por la frente, llevando hacia atrás sus hermosos cabellos. Inmediatamente después, en el momento en que menos lo espera, hundir las largas uñas en su tierno pecho, pero evitando que muera, pues si murieran, no contaríamos más adelante con el aspecto de sus miserias. Luego se le sorbe la sangre lamiendo sus heridas, y durante ese tiempo, que debería tener la duración de la eternidad, el niño llora. No hay nada tan agradable como su sangre, obtenida del modo que acabo de referir, y bien caliente todavía, a no ser por sus lágrimas, amargas como la sal. Hombre, ¿nunca has probado el sabor de tu sangre, cuando por accidente te has cortado un dedo? Es deliciosa ¿no es cierto?, porque no tiene ningún sabor. Además, ¿no recuerdas el día que, en medio de lúgubres reflexiones, llevabas la mano formando una concavidad hasta tu rostro enfermizo empapado por algo que caía de tus ojos; la cual mano se dirigía luego fatalmente hacia la boca que bebía a largos sorbos, en esa copa trémula, como los dientes del alumno que mira de soslayo a aquel que nació para oprimirlo, las lágrimas? Son deliciosas, ¿no es cierto?, porque tienen el sabor del vinagre. Se dirían las lágrimas de la que ama apasionadamente; pero las lágrimas del niño dan más placer al paladar. El niño no traiciona pues todavía no conoce el mal, mientras la que ama apasionadamente acaba por traicionar, tarde o temprano...lo que adivino por analogía, aunque ignoro qué son la amistad y el amor (y es probable que nunca los acepte, por lo menos de parte de la raza humana). Y ya que tu sangre y tus lágrimas no te disgustan , aliméntate, aliméntate con confianza de las lágrimas y la sangre del adolescente...

  • Sangre...

    "Seas o no un ángel, abre todas las venas de tu blanco cuerpo, y que la sangre roja y espumosa brote en millares de chorros deliciosos. Así quiero verte, y beber en esas mil fuentes, embriagarme hasta que pueda llorar tu muerte, es un delirio de voluptuosa felicidad."

    Clemens Brentano

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